XALAPA, VER.- Fernanda Edith Toral Sánchez, estudiante de la Especialización en Promoción de la Lectura?de la Universidad Veracruzana (UV), fue reconocida con el Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido” 2025 por su obra Cuando el hielo hable seguiremos siendo osos polares, la cual considera un texto “contemporáneo, profundamente político, poético, y reflexivo, capaz de dialogar con problemáticas urgentes como la migración, la violencia y la crisis provocada por el cambio climático”.
La estudiante explicó que su texto se construye a partir de una estructura metateatral, en donde una dramaturga redacta una obra mientras esta se configura frente a los espectadores.
“Por medio de múltiples rompimientos narrativos, se diluyen las fronteras entre la ficción y la realidad, hasta que la segunda irrumpe de forma tajante en la escena”, puntualizó.
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En virtud de lo anterior, dijo, el teatro no debe desligarse de la realidad social, pues, si bien al concluir una puesta en escena se apagan las luces y el público parte, en el exterior la violencia, las guerras, la desaparición de especies y el despojo de territorios continua.
“En mi escrito planteo la necesidad de crear con conciencia, y asumo que toda obra dialoga inevitablemente con el contexto global”, resaltó.
La joven compartió que, en los personajes principales sobresalen dos osos polares: uno actor y otro real, el cual muestra que sucesos como la extinción de especies, el deshielo y la violencia global, rebasan cualquier artificio teatral.
“El guion incluye reporteros, un político, un director, un traductor y un ‘coro de hielo’, clara referencia a su similar del teatro griego, concebido como una voz colectiva anunciadora de la tragedia antes de que ocurra”, agregó.
Uno de los elementos críticos del texto, es la presencia del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, que hace el papel de metáfora del hielo físico con una institución gubernamental caracterizada por su carácter inhumano y represivo; esto permite a la obra abordar la criminalización de los migrantes, la separación familiar y la normalización de discursos de odio.
Conexión con territorio e identidad
Fernanda Toral compartió que la idea de crear Cuando el hielo hable seguiremos siendo osos polares, surgió de una conexión profunda con el territorio y la identidad, forjada por su niñez en Azcapotzalco, su posterior residencia en Xalapa, aunadas a experiencias personales vinculadas al desplazamiento.
“Mis vivencias se entrelazan con historias de migración en México y otras partes del mundo, y con el análisis crítico de las fronteras impuestas por el humano frente a una naturaleza que siempre ha transitado sin ellas”, puntualizó.
La alumna mencionó que en su obra refleja discursos políticos de distintas épocas que evidencian la repetición histórica del autoritarismo y el odio; igualmente, la novela Cien años de soledad del nobel colombiano Gabriel García Márquez, surge como un referente simbólico, principalmente en la imagen inicial del hielo.
La autora enfatizó que el teatro no debe desligarse de la realidad social, pues, si bien al concluir una puesta en escena se apagan las luces y el público parte, en el exterior la violencia, las guerras, la desaparición de especies y el despojo de territorios continua.
“En mi escrito planteo la necesidad de crear con conciencia, y asumo que toda obra dialoga inevitablemente con el contexto global”, expresó.
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Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido”
En cuanto al galardón obtenido, la alumna afirmó que ser acreedora al Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido” 2025 –otorgado por la UV en conjunto con la Universidad Autónoma de Nuevo León- representó más que un reconocimiento económico, un abrazo simbólico, una validación a años de trabajo, y una oportunidad de que su escrito sea publicado y compartido.
“Iniciativas de este tipo son de vital importancia, pues abren espacios a creadores de distintas generaciones”, aseguró.
Fernanda Toral comentó que, entre sus planes está llevar su obra a los escenarios, para lo cual reflexionará cuidadosamente en torno al sentido, le forma y el contexto del montaje.
“El teatro es un arte vivo, político y colectivo, y a través de Cuando el hielo hable seguiremos siendo osos polares, reafirmo el compromiso de alzar la voz desde la escena, por medio de un espacio de memoria, crítica y resonancia humana”, concluyó.
