OPOSICIÓN

¿Y la oposición, dónde está?

¿Dónde está la fuerza de la oposición en este momento en México? ¿tiene fuerza política-electoral el PRI, el PAN o Movimiento Ciudadano? | Joel Hernández Santiago

Escrito en OPINIÓN el

A la ocasión la pintan calva, dice el proverbio. Y es para decir que las oportunidades deben aprovecharse ipso facto, en el preciso instante, cuando surgen, porque son fugaces y, si no se les utiliza, luego será inútil porque las posibilidades son efímeras y sin recuperación cuando se van. 

En México estamos viviendo una transición en la que todo el sistema político mexicano está en vilo. Muy recientemente se ha visto cómo el partido en el poder entra en crisis profunda:

Es un partido mayoritario por el número de votos emitidos en 2018 y 2024, aunque minoritario por el número de votos que debieron emitirse. Es decir 32 millones de votos a favor mientras que el número de votantes activos según el padrón del INE era de 98 millones de votantes, a los que habría de restar los votos para los partidos de oposición, los menos. 

Porque esa enorme mayoría que quedó en el aire, también tiene voz y tiene exigencias o puntos de vista que deben tomarse en consideración. De hecho, en democracia un gobierno, cualquiera que sea, es un gobierno para todos los habitantes del país y no sólo para quienes votaron por el triunfador electoral.

Pero también, a lo largo del camino de gobierno, un partido que no responde a las expectativas de todos, que no cumple con sus compromisos y lealtades a las leyes y a la Constitución que juró defender y cuidar y respetar, entonces ese partido o movimiento está siendo un engaño, una quimera, una ficción o, “lo que pudo haber sido, y no fue”.

Esto porque hoy, como pocas veces en los años recientes…, o mejor, por lo menos en los años que tiene en el gobierno, el partido Morena, ya comienza a mostrar fracturas institucionales o de gobierno; ya da muestras de una mal llevada política de Estado para convertirse en apenas un partido de Estado, cosa muy diferente, a saber. 

Y es que si se ve con atención, el partido Morena –o Movimiento de Regeneración Nacional-, tiene sus orígenes en distintos grupos políticos, de partidos distintos y distantes entre sí; su origen remoto le debe mucho al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y al Partido de la Revolución Democrática (PRD), pasado que hoy repudian, pero que es.

Y está conformado por una entelequia que se supone de izquierda aunque la izquierda ideológica, la izquierda real, la izquierda justiciera y democrática, la de compromisos sociales que lo son por esencia y no por ganar votos, están puestos a disposición de lo electoral y no al rescate de los que en este país menos tienen, y son millones.

Corrupción, mentiras, traiciones, en muchos casos vínculos con el narcotráfico y con el crimen organizado, nepotismo, falta de sensibilidad social, falta de solución a la seguridad pública, absorción de los tres poderes de la unión en uno sólo… sin sistemas de salud sanos ni educación de altura… tanto más.

Y la terca realidad, la de que muchísimos de sus políticos no son el dechado de virtudes y de vocaciones políticas-sociales que prometen. No. Ellos están ahí por interés. 

Por estar en el barco del poder triunfante, no por el país, no por vocación de servicio… Son los mismos que si el poder de Morena amainara aún más, saldrán corriendo hacia otra fuerza política que les garantice poder político, recursos, dinero, autoridad, mando y una vida resuelta por años: Nada de solidaridad, certidumbre, solidez. 

Los mexicanos se dan cuenta de la situación. Muchos, cada vez más, repudian los actos de gobierno, los abusos de poder, los engaños, las mentiras, los chanchullos, la falta de soluciones a los reclamos sociales, la falta de certeza en el uso de los recursos producto del trabajo de todos… 

Y visto así el panorama: ¿En dónde está la oposición? Esa oposición que debiera ser alternativa en sí misma; en este momento, como factor de equilibrio en el poder político; que aporte soluciones en democracia; que se entienda como un factor indispensable para el sustento de la democracia.  

La oposición es un contrapeso del régimen y es fundamental para garantizar el equilibrio de poder, evitar el autoritarismo y ofrecer alternativas de gobierno. Una oposición que represente a la ciudadanía que no votó por la mayoría, enriqueciendo el debate. Una oposición que se encuentre con los opositores, de partido o particulares, pero aglutinando esa fuerza política, que es sana en democracia, porque es opción, una opción que se resuelve en las urnas. 

Pero nada: Hoy en día, cuando todo está dado para que la oposición, léase partidos de oposición, muestren músculo frente al debilitamiento del partido en el gobierno… pues no… no está… no aparece… Si están sus dirigentes respondiendo como simples contestatarios, pero no ofrecen alternativas frente al quebranto del opositor en el gobierno: Ni con ideas, ni con opciones, ni con diálogo. Nada. 

¿Dónde está la fuerza de la oposición en este momento en México? ¿Tiene fuerza política-electoral el PRI? ¿Tiene fuerza político-electoral el PAN? ¿Tiene fuerza ese Movimiento Ciudadano que un día está con Songo y otro día con Borondongo? ¿Serán oposición cierta y democrática los partidos que se registren y obtengan registro para las elecciones de 2027 o 2030?

Porque no ser oposición a la altura de las circunstancias del país, o serlo-sin serlo, es una traición al país, a la democracia y a sus pocos electores. 

En todo caso, ¿por quién votarán los ciudadanos en 2027 si Morena está a la baja, y la oposición no está al alta? El presagio así, es que habrá una altísima abstención o, lo peor, el fraude electoral para hacer ganar al más poderoso, al que cuenta con todo el aparato institucional electoral a su favor. NI más, ni menos. 

Joel Hernández Santiago

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