Pachuca.- Verónica salió de su relación cuando los gritos se convirtieron en golpes, cuando notó que su hija estaba en una situación de violencia familiar, ella pensó que ya se habían acabado las agresiones, pero desde hace 10 meses desconoce cuál es el paradero de su hija. Ella es una de las víctimas de violencia vicaria en Hidalgo.
Actualmente, su hija Danna Romina Hernández Domínguez tiene una ficha de búsqueda activa en Alerta Amber, pues el 17 de mayo de 2025, fue sustraída por su padre y se la llevó a Nuevo León, donde trabaja como Policía Municipal, pese a tener carpetas de investigación en su contra en la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo (PGJEH).
En entrevista con LSR Hidalgo, Verónica Jetssin Domínguez Ortíz pidió justicia para ella y para su hija, que sus voces sean escuchadas, la capacitación y sensibilización a los Ministerios Públicos y a personal del Poder Judicial en cuestión de género, mejorar los controles de ingreso a las corporaciones de seguridad en el estado y el país, así como volver a ver y abrazar a su hija.
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Nos conocimos en la universidad y ya había señales
Verónica Jetssin creció en Tulancingo de Bravo y se mudó a Pachuca cuando llegó el momento de estudiar la universidad, fue ahí cuando conoció a su expareja sentimental y padre de su hija, de nombre Luis Armando “N”. Esto sucedió hace 12 años, ambos estudiaban la Licenciatura en Comunicación.
Luego de un año de ser novios, decidieron irse a vivir juntos y fue cuando Danna Romina llegó a sus vidas, “mi hija nació en el 2014, el 9 de mayo”, recordó.
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Desde que iniciaron la relación, Vero -como le llaman de cariño sus seres queridos- sufrió de escenas de celos, prohibición de amistades y hacer algunas otras actividades: “Ya existían banderas rojas desde el noviazgo, nada más que pues a mis 22 años a veces uno es todavía muy inmaduro y las notas, pero no te quieres dar cuenta de eso”, confesó y exhortó a las jóvenes a no dejar pasar este tipo de situaciones.
Yo viví violencia económica
Ya viviendo juntos, las situaciones de violencia aumentaron, ya no solamente eran celos y prohibiciones, también limitaban a Verónica y Romina a través del ingreso familiar. Ella contó que su trabajo era como ama de casa, por lo que no tenía un salario y esto hacía que ella dependiera totalmente de su entonces esposo.
“Él sabía que dependía yo 100 por ciento de él y mi hija, ya que dejé de lado mi carrera para dedicarme a mi hogar. A raíz de eso, él me castigaba por medio de lo económico”, recordó y mencionó que solamente recibía 800 pesos semanales para los gastos del hogar, de la niña y los suyos.
Verónica contó que Armando “N” era federal de Caminos, lo que se convirtió en la Guardía Nacional, y después de ello fue parte de la Secretaría de Seguridad Pública de Mineral de la Reforma, por lo que ella sabía que tenía un “buen” sueldo.
“A veces era miércoles y ya no tenía dinero, porque tenía gastos para una niña que iba a la escuela, lunch, papelería; además, son niños, y mi hija le gustan mucho los helados, siempre saliendo de la escuela me pedía que un helado, yo sentía feo decirle no”, relató Verónica y dijo que fue entonces cuando le exigió más dinero, pero “él siempre me decía que no había y que no tenía y que tenía gastos”.
Jetssin declaró que dichas respuestas eran para ella una manera de sometimiento, ya que Armando le decía: “si quieres hay esto y si no, pues llégale”.
Otra de las acciones dentro de la violencia económica era dejarla sin dinero luego de pelear, “se iba a trabajar y se hacía como que se le olvidaba darme el dinero. Yo le marcaba y él no me contestaba las llamadas, no me contestaba los mensajes”, esto pese a que él sabía que ella no tenía otro sostén.
La violencia incrementó un día
Armando y Verónica pasaron de los gritos a las agresiones físicas: empujones, golpes, jalones; ella empezó a notar marcas y moretones, los insultos fueron incrementando.
“La violencia fue incrementando, fue a golpes a agresiones, toda esta violencia mi hija la vivía, solo que mi hija era muy pequeñita y pues no se daba cuenta de la situación”, explicó la entrevistada y agregó que aún así sintió que no era correcto vivir de esa forma.
A finales de 2023, Verónica decidió cortar el vínculo con Armando, además de que “económicamente, él ya no me proveía de la misma manera porque sabía que estaba ejerciendo presión económica era el modo en el que yo cedía a quedarme con él, estar con él por dinero”, externó.
La hidalguense agregó: “realmente se escucha mal, pero él me puso en una situación donde yo no trabajaba, no tenía el apoyo económico de mis papás, con una niña, no me había desarrollado como profesional, pues quedas encapsulada y quedas encerrada en una situación donde te ves muy vulnerable, entonces él me vulneraba de esa manera”.
El divorcio
El día que Jetssin puso “un alto”, pidió el divorcio a Armando, esto luego de varios años de agresiones, violencia económica, y encontrándose en una situación de vulnerabilidad. Entonces, ella pensó que con dicha acción se acabarían los maltratos, pero no fue así.
A principios de 2024, Verónica entregó los papeles de divorcio a su expareja y le pidió firmar un convenio sobre la custodia provisional de Romina, quien entonces tenía 9 años; él aceptó y comenzó el proceso legal en los juzgados.
La pensión bajó de 800 a 600 pesos semanales, esto bajo el argumento de: voy a mantener a mi hija, pero a ti no te voy a dar un peso”, por lo que la hidalguense consiguió un trabajo y acudió a su red de apoyo -su mamá, abuela y tía- para cuidar a su hija cuando ella tenía que trabajar.
“Mi mamá me empieza a ayudar a ir por ella a la escuela, darle de comer, también en conjunto con mi abuelita y una de mis tías que vivían muy cerca de la escuela de mi hija, fueron mi red de apoyo para ayudarme con mi hija cuando yo estaba trabajando”, mencionó.
Danna Romina estaba con su mamá entre semana y los fines de semana convivía con su papá, así pasó más de un año, hasta que la niña comenzó a mostrar enojo contra Verónica luego de las visitas a la casa paterna, por lo que advirtió a Armando que solo podría ver a la niña cada 15 días.
“Un día, yo empiezo a notar conductas raras en mi hija donde, ella me dice que ya no quiere vivir conmigo, que yo no la cuido, no le presto atención, soy una mala madre, soy violenta, soy agresiva, que la golpeo… empezaron a manipularla la abuela y el papá de mi hija”, explicó la entrevistada.
El último día que vio a su hija
Después del nuevo acuerdo entre Vero y su ex pareja, él va a hablar con la mamá de ella, le aseguró “que haría las cosas bien”, pero ese viernes, la niña se enfermó y su papá fue por ella a la escuela, y Verónica aceptó que se la quedara todo el fin de semana, pero ese día fue el último en que pudo ver a su hija.
“Me la tenía que entregar el día domingo a mediodía. Yo salí a comer con dos de mis amigas. Él me llama y me dice que está fuera de la casa, le digo que me dé chance de llegar a la casa; me dijo que no, que no, él no iba a estar a mi disposición y que cuando él me tenía que entregar a la niña tenía que yo que estar en el domicilio para que me entregara la niña”, narró la mamá.
Armando apagó su teléfono y Jetssin le marcó a su hija, quien solamente le dijo: "Voy a ir de regreso a Pachuca con mi papá" y colgaron la llamada.
“Al otro día yo salgo de trabajar, me traslado a la ciudad de Pachuca a buscar a mi hija y me abre la abuela y me dice que mi hija no está ahí, que no está, y que no me la van a devolver”, contó.
Ese viernes por la mañana fue la última vez que Verónica vio a su hija, y el domingo la última vez que escuchó su voz, y desde hace más de 10 meses, desconoce el paradero de Romina. Tras indagar, se dio cuenta de que los primeros dos meses estuvieron en Hidalgo, pero luego el papá se la llevó a Nuevo León, donde se presume, trabaja como elemento de la Policía Municipal de Escobedo.
El calvario de un proceso judicial
Verónica aseveró “la ley y la justicia aquí en Hidalgo está pésima” pues Armando no ha tenido consecuencias de sus omisiones, por la sustracción de su hija solamente se emitió una ficha de búsqueda, y la jueza Beatriz Nieto del juzgado primero de los familiar, otorgó la remisión del expediente 185-2024 a Nuevo León, esto sin dar aviso a la madre de la menor.
En varias ocasiones a la entrevistada le negaron información sobre su expediente, le dieron largas en los juzgados y fue hasta seis meses después que se le informó sobre la remisión.
“Tiene 10 meses, desde mayo del 2025, que no veo a mi hija. No sabía dónde estaba, estuve casi 6 meses sin saber el paradero de mi hija. Eso no es ley, eso no es justicia, eso no es querer a tus hijos, porque cuando un padre cría y quiere el bien para su hijo, sabe que la sana convivencia con ambos padres es lo mejor para el menor”, sentenció.
Yo voy a pelear por ti, hija
La oriunda de Tulancingo envió un mensaje para su hija: “donde estoy y todo lo que he hecho es por ella y que no me voy a cansar de pelear y de luchar por ella. Toda mi fortaleza y todo mi amor se ha convertido en una armadura y en un escudo para poder seguir peleando con ella y que lo que me tiene en pie y me tiene la pelea es la ilusión de volverla a ver, volverla a abrazar y volver a estar con ella”.
Asimismo, agregó con la voz cortada y tratando de contener las lágrimas: “toda la vida la voy a amar y que ella en algún momento va a ver esto y va a entender que lo que le dijeron es mentira, que su mamá nunca la ha dejado de querer. Su mamá nunca ha dejado de pelear por ella y su mamá está aquí por ella”.
Existen dos carpetas de investigación contra Armando
Cuando sucedieron las agresiones en el noviazgo y en el matrimonio, Jetssin Domínguez no inició ninguna carpeta de investigación ante la Procuraduría General de Justicia de Hidalgo, pero ahora existen dos casos contra Luis Armando “N”, una por violencia familiar y otra por sustracción de menor, la primera de ellas ya está judicializada y la segunda está en proceso.
“Realmente sí me arrepiento de no haber interpuesto alguna demanda en su momento, porque eso me hubiera servido como antecedente. Tontamente la as mujeres nos agreden, nos dicen y regresamos, siempre caemos en el mismo círculo vicioso por querer tener una familia, por estar nuestros hijos estén bien o precisamente por este tipo de amenazas de que si tú me dejas te quito a los niños, o me voy a matar”, externó.
El papá también inició una carpeta por violencia familiar contra Verónica con el objetivo de quedarse con la guarda y custodia; sin embargo, esta no procedió luego de que los peritos detectaron que la niña no tenía signos de violencia física ni psicológica causada por la madre. Pero él mantuvo la tutoría provisional debido a que Romina declaró en contra de su mamá.
“La (carpeta) de violencia familiar ya está judicializada, estoy en espera de audiencia”, informó la entrevistada y, basada en su experiencia, opinó que estos casos como el suyo no son juzgados con perspectiva de género, “no hay la suficiente sensibilidad para tratar a una madre que acaba de perder a sus hijos. A mí, en lo personal, puedo decir que a mí se me trató como una delincuente cuando me quitaron a mi hija, me sacaron con policías del juzgado, la secretaria de acuerdos dijo que yo era un peligro para mi hija”.
Verónica Domínguez expuso que en Hidalgo todavía faltan reformas a las leyes para las mujeres e infantes “sobre todo porque realmente de estas guerras, los únicos afectados son los niños que piensen en las infancias, que piensen en los niños, en el daño que les hacen”.
En Hidalgo, se iniciaron 21 casos de violencia familiar por día en 2025
Desde enero hasta diciembre del año pasado, la PGJEH recibió 7 mil 645 denuncias de violencia familiar en los hogares hidalguenses, es decir, se reportaron alrededor de 21 casos por día.
Uno de estos casos fue el iniciado por Verónica, quien sufre de violencia vicaria, pero su carpeta fue clasificada como violencia familiar en seguimiento a lo que marca el Código Penal de Hidalgo, en el cual se integró dicho tipo de maltrato en el Artículo 243 Bis.
Por su parte, Verónica comunicó que “la violencia vicaria duele más que cualquier otro tipo de violencia. La violencia vicaria es un escalón antes del feminicidio en cuestiones de medición de dolor”.
Violencia vicaria, sin registro en Hidalgo
En Hidalgo se han reportado más de 100 casos de violencia vicaria entre las colectivas feministas, ya que el estado aún no ha iniciado un registro de las víctimas infantiles y mujeres, de estas agresiones que afectan la salud mental y física de hijos, hijas y madres. Este tipo de agresión está contemplado en el Código Penal de Hidalgo, pero se encuentra en la clasificación de violencia familiar.
La colectiva Mercadita Las Insurgentas refirió que acompañan 32 casos de diferentes tipos de violencia contra la mujer, violencia digital, feminicidios, violencia familiar y violencia vicaría, siendo esta última la de mayor incidencia en los últimos años -madres que no tienen la custodia de sus hijos luego de ser criminalizadas o mamás que no ven a sus niños desde hace días, meses o años-.
Asimismo, Ley Sabina dio a conocer a LSR Hidalgo que en total llevan el seguimiento de ocho casos de violencia vicaria, en lo cuales las infancias no se encuentran con la mamá; además de que 85 mujeres se acercaron a esta colectiva para visibilizar el incumplimiento de pago de pago de pensiones.
Abigail Díaz, una de las integrantes, refirió que esta falta también “entra como violencia vicaria porque se sigue utilizando a las infancias para seguir dañando a la madre”.
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