OPINIÓN

¿Municipio 85? Entre el hartazgo ciudadano y la complejidad de redibujar Hidalgo

La propuesta para crear otro municipio en Hidalgo refleja el hartazgo de habitantes del sur de la zona metropolitana de Pachuca por la ausencia de soluciones a problemas históricos; sin embargo, el proyecto enfrenta importantes desafíos que hacen compleja su viabilidad | MIGUEL ÁNGEL ISLAS PÉREZ

Vecinos de fraccionamientos presentaron un propuesta para crear un nuevo municipio.
¿Municipio 85 en Hidalgo?.Vecinos de fraccionamientos presentaron un propuesta para crear un nuevo municipio.Créditos: Emily Morales y especial
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La propuesta de crear el municipio 85 de Hidalgo surgió del cansancio de miles de familias que, pese a vivir en una de las zonas con mayor crecimiento habitacional de la entidad, siguen enfrentando problemas como el desabasto de agua, calles deterioradas, alumbrado deficiente, drenaje insuficiente, inundaciones y una municipalización que avanza a paso desesperadamente lento.

Que representantes de entre 17 y 20 colonias y fraccionamientos del sur de la zona metropolitana de Pachuca hayan acudido al Congreso local para solicitar la creación de un nuevo municipio —con los nombres propuestos de Valle Plata o Felipe Ángeles— es, antes que nada, un mensaje dirigido a las autoridades. Es la forma que encontraron para decir: ya no queremos seguir esperando. Sin embargo, una cosa es que exista una demanda social legítima y otra muy distinta que la solución sea crear un nuevo municipio.

La historia reciente demuestra que Hidalgo prácticamente dejó de modificar su mapa hace más de medio siglo. El último municipio creado fue Progreso de Obregón, en 1970. Antes surgieron Francisco I. Madero, en 1927, y Mineral de la Reforma, en 1920. Han pasado 56 años sin que la entidad incorpore una nueva demarcación territorial. Y quizá no sea casualidad.

El abogado especialista en Derecho Municipal, Jorge Nazar Arteaga, recordo en entrevista para LSR Hidalgo que aquellos decretos de creación respondían a una realidad completamente distinta. No contemplaban aspectos que hoy serían indispensables, como la transferencia de servicios públicos, el reparto de recursos, la administración patrimonial, la resolución de conflictos limítrofes o mecanismos de consulta ciudadana. Basta observar que actualmente Hidalgo mantiene disputas territoriales en algunos municipios.

La propia Constitución de Hidalgo establece requisitos que elevan considerablemente la vara. El artículo 118 exige, entre otros aspectos, que el nuevo municipio cuente con al menos 100 mil habitantes y una cabecera municipal con 10 mil habitantes, condiciones que deben cumplirse simultáneamente. Incluso si estos requisitos pudieran acreditarse, el especialista advierte una frase que resume perfectamente el escenario: "Hay viabilidad constitucional, pero eso no significa que pueda crearse".

Porque además del cumplimiento jurídico, la propuesta tendría que superar un complejo entramado político y administrativo: obtener la aprobación del Constituyente Permanente, definir cómo se redistribuirían los recursos públicos, quién asumiría la prestación de servicios, cómo quedarían los límites territoriales y, quizá lo más delicado, si toda la población realmente quiere pertenecer a una nueva demarcación.

Los propios promoventes han explicado que buscan independizarse porque consideran que viven en el abandono institucional. Pero, como también plantea Nazar, ¿ese problema se resuelve creando un nuevo municipio o haciendo que los actuales cumplan con las obligaciones que ya tienen?

La respuesta no es sencilla. Es evidente que existe una deuda con esa zona de la metrópoli hidalguense. Durante años se permitió el crecimiento acelerado de fraccionamientos sin que la infraestructura avanzara al mismo ritmo. Se construyeron miles de viviendas antes de garantizar agua suficiente, drenaje adecuado, vialidades dignas y servicios municipales plenamente definidos. Hoy las consecuencias las pagan los habitantes.

Quizá por eso la propuesta ha encontrado eco entre muchos vecinos. Pero también conviene recordar que crear un municipio no garantiza, por sí mismo, mejores servicios. Un nuevo ayuntamiento necesitaría presupuesto, personal, infraestructura administrativa, capacidad recaudatoria y planeación urbana desde el primer día. De lo contrario, podría terminar heredando los mismos problemas con un nuevo nombre.

Esto dice el Congreso

La presidenta de la Comisión de Legislación y Puntos Constitucionales del Congreso de Hidalgo, Lizbeth Ordaz Islas, señaló que hasta este momento no existe una iniciativa formal para crear el municipio 85. Lo que llegó al Poder Legislativo fue únicamente una solicitud ciudadana; es decir, el debate apenas comienza y todavía falta que algún diputado decida convertir esa petición en una iniciativa que pueda iniciar el proceso legislativo.

Más allá de si algún día Hidalgo tiene un municipio llamado Valle Plata o Felipe Ángeles, el verdadero valor de esta discusión está en el mensaje que envían los ciudadanos. Cuando una comunidad deja de pedir una obra pública y empieza a pedir un nuevo municipio, el problema ya no es únicamente administrativo, es un síntoma de que la confianza en las instituciones se encuentra profundamente desgastada.

Quizá el municipio 85 nunca llegue a existir. Jurídicamente el camino luce cuesta arriba y políticamente parece aún más complicado, pero si esta propuesta consigue que los gobiernos aceleren la atención a una de las zonas con mayor crecimiento poblacional de Hidalgo, entonces habrá cumplido una función que, paradójicamente, podría volver innecesaria su propia creación.

#Contraparte | Miguel Ángel Islas Pérez, director y columnista de LSR Hidalgo. X: @miguel_aip