Pachuca.— Aunque durante años se construyó infraestructura de saneamiento del agua con plantas tratadoras en distintos municipios, actualmente más de la mitad de esas instalaciones no opera, lo que provoca que miles de litros de aguas negras terminen diariamente en ríos, canales y zonas de cultivo, así lo expuso el diputado local, Avelino Tovar Iglesias en el pleno del Congreso Local.
De acuerdo con los datos expuestos por el legislador, quien retomó la cifra de la propia Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), de las 435 plantas tratadoras instaladas en Hidalgo, sólo 223 se encuentran fuera de funcionamiento, situación que deriva en que alrededor del 60 por ciento de las aguas residuales del estado se descarguen sin tratamiento.
La situación alcanza distintas regiones hidalguenses, entre ellas, Tepeji del Río en donde 12 de las 22 plantas construidas no tratan agua, mientras que cuatro de ellas nunca fueron recibidas por el municipio debido a irregularidades en su construcción, pese a que representaron inversiones millonarias. En Tulancingo, de ocho plantas tratadoras sólo una se mantiene operando.
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De acuerdo con el legislador, el abandono también alcanza a Tizayuca, donde la planta de la Cuenca Lechera, edificada con recursos del Fondo Metropolitano, fue saqueada antes de entrar en funcionamiento y permanece abandonada. En Acaxochitlán, la planta de San Mateo fue inaugurada desde 2014, pero nunca trató aguas residuales, que continúan descargándose directamente al arroyo de Canales.
Dentro de este panorama, también se encuentra el municipio de Apan, en donde la planta tratadora construida para beneficiar a cerca de 30 mil habitantes y en la que se invirtieron más de 25 millones de pesos actualmente presenta bombas dañadas, cableado sin reponer y falta de mantenimiento en el transformador. Como consecuencia, las aguas residuales fluyen sin saneamiento hacia el canal El Papalote, la laguna de Apan y campos agrícolas del altiplano hidalguense.
El tema -dijo el legislador- es que el problema no responde a falta de tecnología o presupuesto, sino a la ausencia de mantenimiento, seguimiento institucional y rendición de cuentas.
Durante su posicionamiento recordó que organismos como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos han advertido sobre los riesgos ambientales en la región Tula-Mezquital, considerada por el gobierno federal como una de las zonas más contaminadas del país.
Ante la situación en Apan, Avelino Tovar planteó exhortos dirigidos a autoridades federales, estatales y municipales para evaluar el estado operativo de la planta, implementar acciones ambientales y establecer vigilancia sanitaria entre la población.
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