La mañana de este sábado, decenas de personas se congregaron en la Zona de Monumentos Arqueológicos de Huapalcalco, en Tulancingo, para celebrar el equinoccio de primavera, una fecha simbólica que marca el inicio de un nuevo ciclo natural y espiritual, entre ceremonias ancestrales, danzas y actividades culturales, los asistentes participaron en un acto de agradecimiento a la madre tierra.
En el corazón del sitio arqueológico, considerado sagrado por su cercanía con estructuras prehispánicas, se llevó a cabo una ceremonia encabezada por la médico tradicional Yolanda Espinoza Soto, quien explicó el significado de este ritual.
“Hoy estamos festejando la llegada de la primavera. Colocamos los cuatro puntos cardinales y ofrecemos un altar decorado a la tierra en agradecimiento por todo lo que nos da”.
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Durante la ceremonia, conocida como tlemanali, se dispusieron semillas, flores, agua, frutas y otros elementos naturales sobre un altar, cada uno con un simbolismo específico. El agua, por ejemplo, representa la vida y la fertilidad, al ser esencial para el nacimiento de las semillas, el florecimiento de las plantas y la armonía del entorno.
Asimismo, se incluyeron bastones de mando que simbolizan los puntos cardinales y la conexión con los cerros que rodean la región, reforzando la cosmovisión indígena que concibe el territorio como un ente vivo y sagrado.
Herencia de los ancestros
Espinoza Soto destacó que estas prácticas tienen raíces profundas en las tradiciones de los pueblos originarios y han sido transmitidas de generación en generación.
“Esto viene de nuestros ancestros, de los abuelos. Es una tradición que queremos conservar y fortalecer para que no se pierdan nuestras raíces”.
La ceremonia no solo tiene un sentido espiritual, sino también comunitario. Al finalizar, los participantes comparten los alimentos y ofrendas, considerados ya purificados y bendecidos, en un acto de convivencia y unión.
Además, la médico tradicional explicó que los bastones de mando tienen un papel importante dentro de la organización comunitaria. Estos son entregados a personas que han demostrado compromiso con la preservación cultural, en un proceso que culmina cada 31 de julio con una caminata desde el Zócalo hasta la Basílica de Guadalupe.
Interés creciente por las tradiciones
Aunque en años anteriores la participación había disminuido, Espinoza Soto observó un renovado interés por parte de la población.
“Se ve que hay más conocimiento, más curiosidad por entender lo que es un ritual, lo que es una ofrenda. Es algo muy sagrado y bonito”.
Un programa cultural para toda la familia
Además de las ceremonias, el equinoccio en Huapalcalco incluyó un programa cultural y artístico organizado en coordinación con la sociedad civil, el ayuntamiento de Tulancingo y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), delegación Hidalgo.
Entre las actividades se tuvieron presentaciones como “Plumas al Sol”, así como cuadros folklóricos a cargo de los grupos Sangre Hidalguense y Color de mi Tierra. También se realizó un rally infantil, pensado para acercar a las nuevas generaciones al patrimonio cultural de la región.
El evento incluyó además un concierto de guitarra clásica interpretado por Marco Antonio Rosas y la participación musical de Sonido Los Mismos.
Yolanda Espinoza hizo una invitación abierta a la ciudadanía para sumarse a estas prácticas y contribuir a la preservación de las tradiciones.
“Queremos que la gente se integre, que conozca nuestras culturas. Es importante seguir trabajando para que no se pierdan nuestras lenguas, nuestros orígenes y todo lo que nos identifica”.
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